La Invasión de los Cretinos

Parte primera

Un día un zombie medio pudrir sin apenas ideas que poder intercambiar llegó a Remol. Apenas pudieron entenderle, pero entre gruñidos ferales garantizaba haber huido de una jaula.

Aunque otros pensaron que aquel cadaver hecho alimañana era solo un demente la recluta Dorothea Huxley tomó nota y pensó que era una buena oportunidad de encontrar algún asunto jugoso con el que ganar puntos con sus jefes. Se llevó al aprendiz de mago Archibald hasta una granja abandonada al norte, no muy lejos de la costa, e inspeccionaron el lugar en busca de pistas. Encontraron una casa abandonada, en la que se escuchaban balbuceos propios de los zombies descerebrados que poblaban el bosque, y una voz que parecía hablarles con firmeza.

El bueno de Archi hizo de señueño y tras una conversación consiguió convencer a la voz misteriosa de que le dejara entrar. Resultó ser un científico amable y dicharachero, vestido con una túnica blanca y una máscara de gas, que le invitó a pasar a su casa y tomar el té. La cosa no fué especialmente bien, ya que el científico intentó reclutar a Archi para algún tipo de plan maligno. Este entró en pánico, llamó a Huxley, esta entró y lucharon contra el científico y unos zombies esclavos extremadamente dóciles.

El conflicto fué breve, al descubrir todos que los no-muertos idiotas no tenían dientes. Babearon a Huxley y Archibald un poco, de manera muy húmeda. ¡Entonces Archibald hizo beber al no-muerto el té que le había ofrecido, sospechando por su olfato que se trataba de algún químico! Y lo era, hizo alguna reacción extraña en el interior del científico y este se comenzó a inflar como un globo hasta explotar en una nube de vísceras y fluidos.

La guardia y el mago sobrevivieron, aunque mugrientos, y descubrieron que la explosión hablía desmembrado a los mal cosidos no-muertos idiotas. Un día extraño, incluso cuando eres un autómata no-muerto.

Volvieron a Remol con la sensación de un trabajo bien hecho. Huxley entregó la cabeza a sus superiores y les contó la extraña historia. Estos no conocían al científico y tampoco le dieron mayor importancia, ya que si algo había por allí eran locos peligrosos.

Fué aquí cuando la Invasión de los Cretinos comenzó...





// Lo continuaremos algún día