Los gnomos

Los gnomos desconocen sus orígenes. Sólo mantienen en su folclore y tradiciones algunas menciones a haber salido de la tierra, pero los gnomos no suelen fijarse demasiado en el pasado. Son una raza que siempre busca innovar y que cuestiona absolutamente todo lo que no tenga sentido. Rechazan abrazar cultos, filosofías y creencias que no provengan del razonamiento individual y meditado, pero todas en mayor o menor medida dejan espacio a la fe. No obstante, los gnomos respetan profundamente las creencias de los demás (pese a cuestionarlas frontalmente con gente con la que tienen confianza).

Se asentaron en las montañas occidentales de Dun Morogh y establecieron un cordial contacto con los enanos, quienes serían sus aliados más apreciados. Construyeron su capital bajo tierra, a salvo de leopardos de las nieves, yetis, trols y demás criaturas voraces de carne de gnomo. La dotáron de todas las comodidades que exige la dignidad gnoma: agua corriente, calefacción, tostadoras, fuentes de luz no basadas en el fuego, ropa interior bonita, zapatos, educación de calidad y gratuita, un sistema de salud no basado en oraciones y rezos... incluso se deshicieron de concepciones de sociedad tan arcaicas como el caciquismo o la monarquía. Los gnomos, por el contrario, tienen una sociedad profundamente meritocrática. En el pasado hubo reyes, pero su propia naturaleza hizo que esa clase de gobiernos fueran inviables. En su defecto, los gnomos votan directamente a sus representantes de forma que sólo los más válidos lleguen al poder.

Los gnomos viven en una profundísima competencia contra sí mismos. Tanto es así que los gnomos no heredan sus apellidos de sus progenitores (o al menos no es lo habitual) sino que lo adquieren a partir de un hito, descubrimiento o logro importante. Vivir en esa constante presión, sumada a su propia excentricidad hace que a menudo parezcan lunáticos incomprensibles. Es fácil verles repartidos por el mundo, con la esperanza de volver a su tierra con algo lo suficientemente alucinante como para ganarse el apellido o dotar de más prestigio al suyo, aunque a menudo se quedan fuera por el mero placer de descubrir el mundo.

Los gnomos son criaturas que se ganan fácilmente el cariño de sus aliados. La obsesión por superarse no suele traducirse por desprecio al resto de razas, de hecho se traduce en una pasión por aprender y comprender el mundo y a aquellos con quienes lo comparten. Por desgracia, los gnomos suelen ir demasiado adelantados, hablar en términos demasiado complejos o empleando metáforas demasiado enrevesadas como para hacerse entender de verdad.