Los trol

  • Descripción general
  • Trols de jungla (Imperio Gurubashi y los Lanzanegra)
  • Trols de bosque (Imperio Amani)
  • Imperio Zandalari
  • Trols de hielo (Imperio Drakkari)
  • Los trols de las arenas (Farraki)

Los trol

Los trol son criaturas racionales y de procedencia poco clara. Son nativos de Azeroth y son la raza biológica humanoide más antigua. Se repartieron por las cuatro esquinas del mundo y formaron sus propios dominios, costumbres y ritos. Tras el Gran Cataclismo, perdieron comunicación entre sí y empezaron a evolucionar en caminos distintos. Son reconocidos cazadores y guerreros, y su mención pone la piel de gallina a la mayoría de razas "civilizadas" Los trol son criaturas tremendamente supersticiosas. Sostienen que todo lo que sucede es debido a la intercesión de los loa. Los loa son tanto espíritus trol que lograron ascender a un plano superior en la muerte como los Guardianes Ancestrales. Por norma general, son entidades caprichosas y volubles, recelosas de usar su poder sin recibir nada a cambio. Cada uno de los imperios -y tribus- que existen tienen sus propios loa.

Sus sacerdotes reciben el nombre de médicos-brujo. Tienen una conexión innata con los loa y una voluntad lo suficientemente fuerte como para poder tratar con ellos y conservar -relativamente- la cordura. Además, hay unos guerreros sagrados, los cazadores de sombras, que pueden usar esa conexión para potenciar sus capacidades físicas e incluso servir de anfitrión para los loa. Tanto médicos-brujo como cazadores de las sombras suelen ser los líderes de los asentamientos.

Ya sea de forma física o espiritual, los trol romantizan el fortalecerse y demostrar la valía cazando y derrotando a entidades peligrosas. Se cuentan historias de cazadores que intentaban dar caza a los loa animales y cada uno de los loa trol tiene detrás la leyenda de cómo se convirtió en loa. La manera por la que, según sus creencias, es más fácil ascender en rango de poder es el canibalismo, devorar ritualmente la carne y el espíritu de los enemigos y los criminales. No todas las tribus son caníbales.

Los trol, pese a lo que suelen creer otras razas, no son estúpidos. Su dicción está condicionada por sus enormes colmillos, que entorpece a la hora de pronunciar lenguas extranjeras. El zandalí, el idioma del que evolucionarían los dialectos del resto de tribus, es un idioma rico y lleno de matices que está preparado para ser hablado por trol. Además, su superstición responde una necesidad real: los loa existen, y de su favor depende la supervivencia de las tribus. Tampoco son seres salvajes carentes de cualquier atisbo de decencia. Forman relaciones profundas y sinceras.
Son honorables y sinceros con quienes les respetan y apoyan con todos sus medios a sus amigos. Por desgracia la tendencia a aislarse de la mayoría de tribus y los enfrentamientos pasados ha hecho mella en la fama de los trol.

Tampoco ayudan algunos aspectos de la conceptualización trol. Un trol se refiere a la esposa de alguien como "su hembra", no como su mujer o consorte, por poner un ejemplo. Un dato curioso es que su piel sustenta vida a otros organismos como el musgo. Al poco de nacer a los trol les nace una fina capa de musgo o moho que les da color. Es una capa muy fina que actúa como barrera y, además, es posible que esté relacionada con la particularidad más asombrosa de los trol: su capacidad para regenerarse.

Se cuentan historias de trol que se recuperaban de golpes en la garganta, evisceración, mandíbulas aplastadas y disparos de flecha durante la batalla y volvían para pelear. Pueden regenerar incluso miembros amputados, como una mano o una pierna, guardando un par de semanas de reposo y dieta abundante. Esta regeneración varía en intensidad dependiendo del guerrero, pero todos los trol la poseen. Es también una de las cosas por las que temen tanto a los loa: se cree que es un regalo que pueden retirar cuando así lo consideren, por lo que es mejor siempre tener a los loa a gusto. De hecho hay multitud de historias de trols que abandonaron a los loa y que eran incapaces de curar incluso las heridas más superficiales.

Los trols de jungla (Imperio Gurubashi)

Los gurubashi eran una de las muchas tribus que habitaban las selvas del Kalimdor primordial, pero pronto se alzó sobre el resto en poder e influencia. Fueron los Gurubashi quienes descubrieron hace milenios la corrupción de los constructos de Ahn'Qiraj, y la principal fuerza que luchó contra ellos en la guerra entre Trol y Aqir. Tras la guerra, los Zandalari les convencieron, a ellos y a las demás tribus fuertes, para que se asentasen y vigilasen que nunca más sus enemigos volvieran. Los Gurubashi se convirtieron en una auténtica potencia que englobaba casi toda la parte sudeste, desde Zul Farrak hasta la capital, Zul Gurub. Era el imperio más cercano a Ahn'Qiraj y sin lugar a dudas el más astuto a la hora de realizar sus estrategias. Se basan sobre todo en desgastar a sus enemigos mediante ataques rápidos y venenos.

Los Gurubashi estaban bañados por el oro. Las ricas minas y yacimientos de la jungla dieron una enorme prosperidad a su gente. Edificaron enormes pirámides y se glorificaron en sus ofrendas a los loa. Por desgracia, los elfos de la noche, una extraña y poderosa raza, parecían haber salido de la nada enarbolando inmensos poderes mágicos. Desde su aparición, los Gurubashi no pudieron recuperarse, y vieron su imperio partido en dos, además de la mayoría de su territorio arrebatado. Actualmente a los Gurubashi solo conservan la Vega de Tuercespina, e incluso la están empezando a perder a manos de razas extranjeras. Lo único que queda de su era dorada son ahora historias lejanas, y ruinas polvorientas repartidas por el mundo.

Desde entonces, los Gurubashi han vivido obsesionados por volver a ser un imperio, hasta el punto de rendir pleitesía a loas tan peligrosos como Hakkar, el loa de la sangre. Las continuas exigencias de baños de sangre del loa acabó provocando una guerra civil dentro del imperio, siglos antes de la apertura del Portal Oscuro, que terminaría con la persecución y exilio de los seguidores de Hakkar, los Atal'ai. No obstante, en tiempos recientes el imperio Gurubashi parece estar intentando reconciliarse con los Atal'ai de nuevo, algo que no puede ser bueno.

Además de los Gurubashi como tal, los trol de jungla que siguen en Tuercespina son los Sangrapellejo y Machacacráneos, tribus enfrentadas desde hace siglos y completamente hostiles al resto del mundo. Sólo respetan a los Gurubashi, con quienes tienen una tregua.

Los Lanzanegra

La tribu Lanzanegra formó parte una vez de los Gurubashi, pero tras el declive del imperio se convirtieron en presa fácil para el resto de tribus. Los Lanzanegra eran pocos e incapaces de defenderse. Para que los Gurubashi les dejasen en paz tenían que enviarles jóvenes prometedores, muy posiblemente para someterse a rituales de canibalismo. Estuvieron en guerra tanto con Sangrapellejo como Machacacráneos. Guerra que, por desgracia, fueron incapaces de ganar.

Se exiliaron a un archipiélago al oeste donde entraron en conflicto con los múrloc locales. Después de la Segunda Guerra llegaron humanos siguiendo la pista a unos orcos, que también les atacaron. De no ser por esos mismos orcos los humanos les hubieran masacrado, pero ni siquiera ahí terminaron las desgracias de los Lanzanegra. La bruja del mar líder de los múrlocs capturó a su líder, Sen'Jin, al que fueron incapaces de rescatar con vida. Los Lanzanegra se unieron a los orcos y desembarcaron en Durotar, donde escogerían las islas del sur para asentarse, donde uno de sus médicos brujos controlaría mentalmente a un gran grupo de trols que les expulsaría también de allí.

Los Lanzanegra, al igual que la mayoría de trol, son caníbales, o al menos lo eran, ya que se vieron obligados a dejar sus ritos caníbales para entrar en la Horda.

Los trols de bosque (Imperio Amani)

Amani es el nombre que se le suele dar a todos los trol de bosque, pero en realidad es el nombre de la tribu más importante. Junto con los Gurubashi y los Drakkari, eran una de las fuerzas que amenazaban la hegemonía zandalari en Kalimdor. Tras la victoria contra los aqir accedieron a asentarse de forma permanente en los bosques de lo que serían los Reinos del Este en la actualidad formando su propio imperio. Son una tribu que usa tácticas más directas que los trol de jungla, pero aún así no se lanzan al combate sin planificación.

Los Amani construyeron sobre el lugar en el que destruyeron a uno de los comandantes más importantes de los aqir una imponente ciudad-templo llamada Zul'Aman. El imperio floreció y reclamó una imponente cantidad de territorio. Los elfos de la noche terminaron por invadir también a los Amani, que tuvieron que recular hasta casi las mismas puertas de su capital. Sin embargo, las tribus menores que aparecieron tras el declive del imperio aguardaron pacientemente a poder contraatacar.

Tras el cataclismo, retomarían sus tierras, pero pronto volverían los invasores. Al cabo de los meses aparecieron navíos élficos que atracaron en las ruinosas costas de lo que se conocería un milenio después como los Reinos del Este. Los Amani y las tribus menores controlaban el continente y estaban muy ocupados reconstruyendo sus asentamientos y ruinas ancestrales. Mantenían su desprecio hacia los elfos, pero la situación se hizo aún más delicada cuando tuvieron la osadía de profanar terreno sagrado para erigir de nuevo ciudades de magia y mármol. El fuego y la astucia de los corazones amani seguían siendo tan potentes como en los tiempos de la guerra contra los aqir, y los elfos, incluso con su magia, eran incapaces de frenarlos. Los loa estaban con ellos. Podían saborear la victoria, y cada día que pasaba estaban más cerca de expulsar a los usurpadores de vuelta a donde habían venido. Al mismo tiempo, las tribus menores tenían grandes dificultades contra una nueva raza, los humanos. Tras incontables batallas la situación estaba en un empate técnico. Entonces sucedió algo que condenó a todas las tribus por igual. Los humanos y los elfos se aliaron contra ellos, provocaron masacres y les obligaron a recluirse de nuevo en sus bosques y ciudades. Las antiguas ruinas terminaron de ser profanadas y los loa habían sido deshonrados. Dejó de ser un imperio como tal.

Los trol de bosque están mucho más vinculados a loa de la naturaleza, por lo que sus médicos brujos tienen más que ver con druidas y chamanes. Aquellos con una comunión más estrecha con los loa pueden alterar partes de su cuerpo temporalmente para adoptar la apariencia y habilidades del loa animal que llamen. No se trata de una forma completa, sino que va a caballo entre trol y animal. Los Vilrama, la tribu menor más importante de los trol de bosque, asentada en las Tierras del Interior, ha generalizado recientemente también el culto a Shadra y Hakkar, propio de los trol de jungla.

Imperio Zandalari

Los Zandalari son la tribu más antigua de todas, y es de hecho a partir de los Zandalari de donde proceden todas las demás. Su origen se remonta milenios atrás a la cordillera de Zuldazar, donde los primeros trols se concentraron y descubrieron la morada de numerosos loa. Sus primeras ciudades estaban ubicadas no muy lejos de allí, en Nazmir, donde construyeron su primera capital, Zul'Nazman. No obstante, la región sufrió una terrible y desconocida maldición y tuvieron que retirarse de nuevo hacia la cordillera, donde construirían la enorme ciudad-templo de Zuldazar. Los Zandalari florecieron y se convirtieron en una nación de eruditos organizada en castas. No obstante, algunos tenían demasiada ambición como para quedarse. Aquellos que abandonaron la comodidad de Zuldazar se expandieron en todas direcciones, formando tres grandes imperios, los Gurubashi, Amani y Drakkari. No obstante, ninguno de ellos era tan poderoso como los Zandalari.

Los Zandalari aún tenían la hegemonía, y su palabra pesaba tanto como la de cualquier emperador extranjero, pues ellos eran los verdaderos elegidos de los loa. Organizaron al resto de imperios y tribus en el imperio de Zul para destruir a los aqir y repartieron Kalimdor para evitar una guerra civil entre los trol supervivientes. Fueron también los Zandalari quienes negociaron unas condiciones lo más dignas posibles con los elfos de la noche y ahorraron muerte entre los suyos.

Los Zandalari tuvieron la suerte de conservar su imperio relativamente intacto tras el Cataclismo, y el aislamiento que supuso que Zandalar se convirtiese en archipiélago les trajo, sobre todo, tranquilidad al no tener que ocuparse de evitar que el resto de imperios se matasen entre sí. Invirtieron gran cantidad de recursos y esfuerzo en habituarse al medio marítimo, y acabaron construyeron una poderosa flota, la Flota Dorada para poder defenderse
Vivieron en relativa tranquilidad durante siglos, hasta que algunos trol inconscientes realizaron rituales para invocar a Hakkar, causando una terrible guerra civil y liberando una plaga por Zandalar que acabaría engendrando a los temibles trol de sangre, asentados en las malditas ruinas de Nazmir. Los Zandalari, a partir de entonces, se ocuparían de evitar que Hakkar volviera nunca a causar estragos en el mundo, observando de cerca a los necios Gurubashi que le rendían un pequeño culto para aplacarlo.

Los Zandalari son el único imperio que tiene una estructura tan rígida como es un sistema de castas y una monarquía. Recae sobre el Consejo Zanchuli, los consejeros del rey-dios, las labores de gestión menores sobre todos los ámbitos de la vida diaria.

Trols de hielo (Imperio Drakkari)

Los Drakkari son la tribu más importante de los trol de hielo, asentados en montañas y tundras del norte del Kalimdor Primordial. Para defender mejor sus tierras construyeron enormes murallas. Para mantener a su gente elaboraron un sistema complejo de regadío y plantaron las semillas que mejor resistían el frío. Para complacer a los loa les construyeron templos y les hacían ofrendas diarias, y para que fueran los habitantes del imperio estuvieran satisfechos levantaron un enorme coliseo. Eran una fuerza que también ponía en riesgo la hegemonía Zandalari y otro de los ejércitos que luchó contra los aqir, no obstante, los Drakkari nunca tuvieron las ansias expansionistas de los Amani o Gurubashi, sino que se concentraron en mejorar lo que había dentro de sus fronteras. Es el imperio que menos sufrió la invasión kal'dorei, pero al que más le afectó el Gran Cataclismo. Hizo pedazos buena parte de su territorio y aisló a las tribus menores. No obstante, los Drakkari supieron recuperarse pese a las inclemencias de Rasganorte gracias a los edificios que aún quedaban y que pudieron reconstruir.

Aislados del mundo, los Drakkari vivieron en relativa calma hasta que tuvieron que confrontar con otros aqir, los nerubianos, y con los gigantes vrykul. Los Drakkari, no obstante, resistían estoicamente, aún invictos. El norte es difícil, pero gracias a los loa los Drakkari perduran y siguen siendo aún un imperio. El imperio Drakkari está ahora comprendido entre los muros de Zul'Drak.

Por desgracia, las tribus menores ya casi no tienen nada que ver con el imperio. Son salvajes demasiado acosados por sus enemigos, lo que han provocado que sean paranoicos y sumamente agresivos. Han olvidado a muchos de sus loa. Los Peloescarcha viven sobre todo en las montañas de Dun Morogh en una pugna continua por territorio contra enanos y gnomos, contra quienes tienen las de perder. Los Hacha Invernal luchan en Alterac contra los humanos, también con pocas posibilidades de victoria.

Los loa Drakkari son tanto espíritus animales como trol. Los animales tienen templos en los que manifiestan sus esencias e, incluso, una cuerpo físico, sirviendo también en la defensa de su territorio. Aquellos de origen trol son menos poderosos, pero clave a la hora de interferir en el destino y prosperidad de los Drakkari. A ellos se les erigen efigies y también se hacen ofrendas, pero no se les considera tan importantes.

Los trols de las arenas (Farraki)

Los Furiarena formaron parte una vez del Imprio Gurubashi. Habitaban el extremo oeste del imperio y construyeron una ciudad templo emulando la capital, Zul Gurub, con el nombre de Zul'Farrak. La ciudad fue construida entre unas montañas que se alzaban sobre la maleza y por las que se podía ver, en la lejanía, el magno cráter de Un'Goro. Los Furiarena no eran la única tribu que se asentó allí, pero sí la más poderosa. No obstante, todas las tribus adoptaron "farraki" para referirse a todas las tribus, por lo que Zul Farrak era también un guiño a la unidad de todas ellas.
Los Farraki eran la primera línea de defensa contra los aqir de Silithus, y es con diferencia la tribu que más sufrió dentro del imperio Gurubashi la aparición de los insectoides. Después de todo, sólo les separaba Un'Goro.

Tras el Cataclismo los farraki quedaron aislados del imperio y, para más inri, sus tierras fueron incapaces de adaptarse a estar tan al sur, por lo que lo que antes era una densa selva se fue tornando rápidamente en un inhóspito desierto tras los embates salinos del mar. Muchos de sus antiguos loa les abandonaron, ya que eran incapaces de satisfacer sus demandas. Sólo Shadra, la madre araña, y Kimbul, el tigre honorable, permanecen a su lado además de los nuevos, el depravado Mue'Zala, el loa patrón de la no-muerte, y Gahz'illa, la hidra gigante, que ocuparía un lugar central en su culto al ser una entidad física.

Los Farraki desarrollaron técnicas nigrománticas de la mano de Mue'Zala, y entierran los cadáveres momificados de sus ancestros bajo la ardiente arena. Si alguien les invadiese éstos se alzarían en legiones para defenderles. Además consiguieron capturar y controlar mentalmente a pequeños aqir para realizar labores menores. Someter a sus antiguos enemigos a tal humillación eleva el ánimo de esta tribu rota.