Los renegados

Los renegados u olvidados son todos aquellos no-muertos al servicio de la Plaga que retomaron su libre albedrío tras la Tercera Guerra y que eligieron agruparse bajo el liderazgo de la Reina Alma en Pena, Sylvannas Brisaveloz. También hace referencia a aquellos que fueron reanimados o que recuperaron posteriormente la consciencia. Hay tanto humanos, como enanos, elfos, gnomos e incluso orcos no-muertos bajo este estandarte. La gran mayoría de renegados, así como casi todo su territorio fue una vez Lordaeron.

Los renegados son criaturas que viven en una angustia continua. La magia sombría que les permite moverse, actuar y, en definitiva, seguir existiendo tuerce sus almas y sus mentes. No son más que un eco de lo que fueron una vez. La Sombra tuerce las emociones positivas, donde hubo felicidad ahora sólo queda nolstalgia, la esperanza se convierte en angustia y el afecto hacia aquellos seres queridos que siguen con vida se convierte en obsesión o en desprecio. La empatía real sólo es un recuerdo, y sin embargo, la rabia, la envidia y la codicia están tan despiertas como siempre - o más-. Quizá sería más fácil conservar lo que una vez les ató a la vida si, al menos, contaran con un ápice de comprensión, pero... ¿Quién puede confiar en un cadáver putrefacto? ¿Acaso no siguen bajo sus uñas la piel y la carne de aquellos que fueron una vez sus compatriotas? ¿Quién no se muestra aterrado ante la fría y lechosa mirada de los muertos? ¿Qué consuelo le queda a un devoto cuando el ideal al que aspiraba ahora, en lugar de redimirle, le destruye entre terrible dolor? ¿Cómo seguir amando a quienes una vez compartieron lecho cuando gritan y enarbolan antorchas ante su mera visión?

No, los no-muertos están solos. Por muchas miradas de soslayo, tanto de lástima como de asco que reciban, saben que están solos. Cuando se hayan vengado de aquellos que les condenaron a vivir una existencia miserable no quedará nada más que hacer salvo consumirse en silencio o existir en una mofa constante a la vida. Aún con toda la angustia que trae la no-muerte, los renegados adquirieron numerosas capacidades. La primera es una sobrecogedora fuerza de voluntad. Liberarse del influjo de la opresiva mente de colmena que suponía el Rey Exánime no es fácil. Tampoco necesitan comer, ni beber, ni dormir, y el dolor es un lazo que les ha unido a todos en una inmensa red de solidaridad. Los únicos que demuestran verdadera amabilidad y empatía con los renegados son los renegados. Es en su fuerza de voluntad en la que encuentran su deseo de seguir existiendo y lo que les mantiene en el camino que han escogido. Es crucial para ellos tener un objetivo claro en mente para poder llenar el vacío de su interior. La venganza hacia el Rey Exánime es central en la mayoría de renegados, pero también la adquisición de poder o la destrucción de los enemigos de Entrañas.

Los no-muertos están en un continuo proceso de putrefacción que atrofia sus miembros y que incluso puede llegar a afectar a su raciocinio. Para contrarrestar esta amenaza, un renegado tiene tres opciones: la primera es herencia de su tiempo en la Plaga, la canibalización. Comer cadáveres humanoides recientes restaura en cierto grado los tejidos mediante la absorción de la energía vital que permanece en la carne consumida su transformación en energía sombría. Cuanto más reciente -o vivo- el cuerpo, más beneficio. La segunda opción es el tratamiento de un boticario. Durante años algunos renegados trataron de buscar una cura a la no-muerte mediante medios alquímicos. Lo único que descubrieron fueron formas de mantener durante más tiempo la utilidad de sus cuerpos, así como trasplantar y arreglar miembros y órganos. La última opción es seguir infundiendo magia sombría al cuerpo, que regenera los tejidos y destruye cualquier bacteria u organismo que descomponga su cascarón físico: acudir a un sacerdote de las sombras o a un necrólito. Cuanto más "frescos" estén sus cadáveres, más fácil les será actuar.

No obstante, no todos los renegados son cadáveres andantes, también hay ciudadanos espectrales. Algunos son espíritus que reviven una y otra vez el momento de sus muertes, son incapaces de entender que están muertos o están anclados en un lugar determinado para siempre. Otros, de origen élfico, son fantasmas con raciocinio e independencia propia, sólo que carecen de cascarón físico. Reciben el nombre de espectros o banshees dependiendo de su sexo en vida, y su existencia es más miserable incluso que la de sus compatriotas. Para empezar, carecer de cuerpo les provoca una sensación punzante de desnudez, vulnerabilidad y frío, pese a que sus rasgos físicos estén distorsionados y su anatomía tapada con harapos espectrales. Sus emociones, a diferencia del resto, son punzantes, exacerbadas y cambiantes. La mayoría están afectados por profundos complejos, cuando miran a uno de los vivos sólo pueden ver asco, lástima, miedo u odio, lo que alimenta sus emociones y les pone en riesgo de perder el control. A diferencia de la mayoría de renegados, estos espectros eran conscientes de todo lo que hacían bajo el yugo del Rey Exánime, ya que su utilidad venía del propio sufrimiento que sentían: tanto banshees como espectros acababan abrumados por el dolor, miedo y angustia de su existencia, así que no podían contener sus gritos y alaridos, que provocaban grandes daños a todos aquellas criaturas con vida que los escucharan. Recuerdan cómo mataban a sus compatriotas, incapaces de contener sus emociones, cómo caía su patria y la incesante voz del Rey Exánime torturándoles. Todo esto es algo que aún después de recuperar el control de sí mismos les sigue atormentando. Tras escapar de él, las banshees y los espectros siguen sufriendo. Sólo la fuerza de voluntad les permite abstraerse y calmar sus pasiones, pero es una pugna constante por escapar de lo que se ha convertido su naturaleza. Por suerte, los espectros y las banshees que encuentran un cuerpo pueden escapar de esta dinámica, al menos momentáneamente. Sólo su propio cuerpo les puede servir permanentemente de refugio, pero es muy difícil encontrarlo, si es que está entero. La Plaga empleaba los cuerpos como proyectiles de asedio, para ser canibalizados por los ghouls o como materia prima para hacer abominaciones, e incluso si lo dejaron donde estaba es posible que fuera incinerado por los supervivientes o devorado por bestias. No obstante, un espectro o banshee que encuentre su cuerpo podrá dejarlo atrás a voluntad, y su existencia independiente a su cuerpo hace que no sea relevante el estado de su cerebro.

Los renegados se componen de varias facciones dentro de Entrañas, todas serviles a la Reina. Están el Ejército de Entrañas, los Mortacechadores, las Forestales Oscuras, la Real Sociedad de Boticarios, el Culto de la Sombra Olvidada y el Círculo de Hechiceros. Todos trabajan en sincronía para mejorar, proteger y ampliar el reino de Entrañas. El ejército se encarga del combate directo, mientras que forestales y mortacechadores exploran el terreno y rastrean y eliminan objetivos clave. Los boticarios crean abominaciones, armas químicas y tratan a los combatientes y ciudadanos mientras que los sacerdotes alivian el espíritu y las energías mágicas que les permiten existir. Por último por hechiceros, tanto brujos como magos, exploran y emplean sus poderes para multitud de situaciones.