Los tauren

Los tauren, o shu'halo en su lengua natal, son una raza inteligente de criaturas humanoides bovinas nativas y asentadas en Kalimdor. Son una raza íntimamente ligada a la naturaleza y a su equilibrio, con una rica tradición oral y una extensa historia a sus espaldas. Son un pueblo pacífico y reflexivo que siempre procura tomar en común la decisión acertada. Se le da mucha más voz a los ancianos, a los que guardan un profundísimo respeto. Si la violencia es inevitable, los tauren no tendrán reparo en emplearla con todas sus consecuencias, pero el derramamiento de sangre inocente está lejos de ser una opción.

Los shu'halo dicen ser hijos de la Madre Tierra, el propio planeta al que han atribuido la divinidad, eso hace que den importancia a todos los fenómenos naturales, lo que incluye la vida salvaje y silvestre, los fenómenos meteorológicos y el propio entorno. Ya que todo ello depende directamente de planos como el Sueño Esmeralda y el Plano Elemental, los tauren tienen grandes lazos con el druidismo y el chamanismo, solo que éste primer ámbito acaban de retomarlo gracias al contacto con los elfos de la noche. Los tauren no sólo consideran que aquellos nacidos con el don del druidismo o el chamanismo son dignos. Los que nacen con el don del combate, la artesanía o la caza son igual de válidos y apreciados.

Cultivar los dones de la Madre Tierra no es sólo manejar magia elemental o natural. Si los guerreros protegen el hogar de los tauren, los chamanes desvelan el pasado de los ancestros y los druidas son quienes desentrañan designios de la Madre Tierra los cazadores son un poco de todos ellos. Ellos son el corazón de su pueblo y a quienes se busca como guía y protección. La caza es, de hecho, uno de los ritos más sagrados de los tauren y eje central de la mayoría de mitos de los shu'halo. Para probar su valor, los cazadores se ponen a prueba luchando contra las bestias más fuertes, pero con ninguna se desaprovecha nada. Carne, huesos, tendones, pieles.... todo se aprovecha.

Tribu Tótem Siniestro

A grandes rasgos, todos los tauren siguen la misma filosofía. Todos, salvo los Tótem Siniestro. Tras la pérdida de su hogar a manos de los centauros y la creciente desaparición de su raza uno de los clanes empezó a abrazar una versión más brutal y con más énfasis en la supervivencia de su pueblo: los Tótem Siniestro.

Mientras que la mayoría de tauren veía en los ritos de la Gran Cacería una forma honorable y pacífica de vivir, los Tótem Siniestro ven perfeccionamiento a la hora de matar. Se les enseña desde jóvenes a combatir y a emplear cualquier medio a su alcance a la hora de vencer, honorable o no. Sólo importa la supervivencia de los shu'halo, entiendan éstos o no el precio que haya que pagar por ella. Atacan a menudo sin provocación y sin dejar supervivientes con el propósito -o la excusa- de evitar males mayores. El fin justifica los medios mientras que ese fin sea asegurarle un mañana a los tauren. Generaciones ensuciándose las manos ensombrecieron a esta tribu. El desprecio hacia sus enemigos acabó convirtiéndose en ansias de exterminio hacia las razas menores y un sentimiento de superioridad racial. Paradójicamente, su obsesión por asegurarle un puesto a los tauren por encima del resto a menudo causa más problemas a sus compatriotas que muchas de las supuestas amenazas externas. Es por ello por lo que no todos los Tótem Siniestro aprueban determinadas prácticas dentro de su propia tribu.

Los Tótem Siniestro están convencidos de que los Pezuña de Sangre y todas las otras tribus que piensan igual están equivocadas, y que a menos que abran los ojos condenarán a toda su raza a la extinción. Cómo hacerles llegar su descontento es algo en lo que la tribu difiere. No es raro que sobre ellos pesen las sospechas de la intriga política y el asesinato. Sobre su propia líder, Magatha, hay rumores de haber estado implicada en el accidente que la llevó a heredar el liderazgo.